sábado, 29 de agosto de 2020

VUELTA A LA RUTINA

 


A pesar de que el sol nos haya recargado las pilas y de que nuestro cuerpo y mente hayan gozado del merecido descanso, reponiéndose así las energías para volver a la rutina con ganas e ilusiones, a veces ocurre lo contrario y aparecen sensaciones de tristeza, apatía, falta de ganas de incorporarnos a nuestro trabajo o rutina diaria. A esta sintomatología se le conoce con el nombre de síndrome postvacacional, que no se trataría de una patología como tal, sino de un trastorno adaptativo.

 


SÍNTOMAS

Sus síntomas pueden variar, tanto en tipología como en intensidad, según la persona, su entorno y sus responsabilidades y obligaciones, aunque se distinguen de forma general los siguientes:

·         Bajo estado de ánimo

·         Decaimiento

·         Apatía

·         Ansiedad

·         Sensación de hastío

·         Percepción de falta de adaptación

 


Casi todas estas manifestaciones desaparecen a los dos o tres días, y no suelen durar más de dos o tres semanas. Si persisten durante más de un mes pueden desencadenar un trastorno de ansiedad generalizada o un estrés crónico. Ante esta situación lo mejor es consultar a un especialista.

 

¿QUIÉNES LO SUELEN PADECER?

 

Las personalidades más propensas, que no las únicas, a sufrir este síndrome son:

 

·         Personas planificadoras: pues suelen ser muy organizadas, puntuales y perfeccionistas, que asumen fácilmente responsabilidades, rasgos que pueden generar cierto agobio al tener que adaptarse a las exigencias del trabajo.

·         Personas con perfil negativista: pues en ellos suele aparecer la idea de que todo les va a ir mal y creen que no van a poder enfrentarse de nuevo a los requerimientos laborales.

·          Personas inseguras: para los que habitualmente cualquier circunstancia le provoca desconfianza y ansiedad.


ALGUNOS CONSEJOS

 

·         Intentar regresar a tu hogar varios días antes de la incorporación al trabajo. La vuelta de vacaciones el día antes de comenzar la jornada supone un cambio muy brusco de entorno que puede propiciar la aparición de los síntomas arriba comentados. Es conveniente ir adaptando la psique a adaptarse a la nueva rutina de forma lo más gradual posible.

·         Intentar mantener una alimentación equilibrada, incluso en días de vacaciones. De este modo estará nuestro cuerpo mejor preparado para la adaptación.

·         Realizar ejercicio físico. Gracias al cual liberaremos la ansiedad, proporcionaremos un mejor descanso y mantendremos un comportamiento disciplinado.

·         Adaptar los horarios a los habituales de forma suave y progresiva. Así la adaptación de los ritmos circadianos se realizará en el entorno vacacional, encontrándonos preparados para los requerimientos físicos de nuestro trabajo.

·         No sobrecargarse desde el primer día. Es importante que fijemos los objetivos y tareas a realizar y que distribuyamos en el tiempo su ejecución de modo que no nos veamos estresados desde el principio.

·         Intentar no llevar el trabajo a casa, al menos durante los primeros días.

·         Aprovechar el tiempo de ocio para hacer tareas agradables, como pasear con amigos o reunirse con familiares.

·         Practicar la relajación de forma regular, así ayudamos a eliminar pensamientos negativos.

·         Respetar las horas de sueño.



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